Viernes, 23 Agosto 2019 11:00

UNA TAZA DE CAFÉ, UNA TAZA DE AMOR

Artículo

Autor: Dr. Nicanor Alvarado Carrasco

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¿Quién no ha tomado una taza de café en su vida? ¿Quién no ha tenido una buena conversación con un buen café? Hablamos de una de las bebidas más importantes en la vida de millones de personas en el planeta, no sólo por su valor económico para las familias productoras, sino por su valor relacional y familiar que implica su consumo. Según el último Censo Nacional Agropecuario (INEI, 2012) un cuarto de millón de familias conduce casi medio millón de hectáreas de café a nivel nacional. Quince, son las regiones productoras de este codiciado grano y, de todas ellas, las provincias de Jaén y San Ignacio (Cajamarca), en los últimos años, están liderando, no solamente en porcentaje de quintales por hectárea, sino la calidad organoléptica.

El año pasado (2018) la importante tostaduría de café Schramms-Kaffeerösterei de la ciudad alemana de Speyer premió con la medalla de oro al café de la caficultora Rosa Elvita Lloclla Quinde del caserío de Bajo Ihuamaca de la provincia de San Ignacio. En esa misma época, otra tostaduría de mucho prestigio “Die Rösterie” de la ciudad de Hamburgo también puso a la venta un café de altísima calidad comprado al productor Santos Acha Rivera, también de San Ignacio asociado a la cooperativa CASIL.

Este producto bandera tiene una gran importancia para miles de pequeñas familias productoras en las provincias de Jaén y San Ignacio puesto que se ha convertido en el motor de su economía. Ambas provincias producen el 42% de la producción nacional, lo cual es motivo de orgullo regional. Se trata de un producto que ha ido mejorando aceleradamente su calidad y, por tanto, su reconocimiento a nivel mundial. En este proceso han jugado un rol protagónico las empresas cooperativas, unas más prosperas que otras. Incluso, estas cooperativas han promovido el consumo local a través de cadenas de cafeterías en nuestras ciudades. El desafío ahora no es solamente producir café de calidad en nuestros campos, sino de promover su consumo a nivel local y nacional. ¿Quién no quiere tomarse una taza con buen café de nuestros campos? Café de calidad, café con aroma de felicidad.